El Transformador tipo seco de aleación amorfa funciona bien en la mejora de la eficiencia general del sistema de distribución de energía.
Los materiales de aleaciones amorfas tienen una pérdida de hierro extremadamente baja, que es sólo 1/3-1/5 de la de las láminas de acero al silicio orientado, lo que significa que la pérdida de energía causada por la pérdida del núcleo durante el funcionamiento del transformador se reduce considerablemente. Tomando como ejemplo la red eléctrica rural, el transformador tradicional de chapa de acero al silicio solía tener una gran pérdida sin carga cuando la tasa de carga era baja. La aplicación de transformadores de tipo seco de aleación amorfa puede reducir la pérdida sin carga en aproximadamente un 75% y la corriente sin carga en aproximadamente un 80%, reduciendo efectivamente el desperdicio de energía eléctrica durante la transmisión y mejorando la eficiencia de utilización de energía.
Su eficiente rendimiento de disipación de calor también es un factor clave para mejorar la eficiencia. El transformador de tipo seco de aleación amorfa adopta un diseño especial y un material de disipación de calor para disipar rápidamente el calor generado durante la operación y mantener la temperatura de funcionamiento estable del transformador. Esto no solo reduce el aumento de la resistencia y la pérdida de energía causada por la temperatura excesiva, sino que también extiende la vida útil del transformador, reduce los costos de mantenimiento y los cortes de energía causados por fallas del equipo y mejora indirectamente la eficiencia general del sistema de distribución.
Además, los transformadores de tipo seco de aleación amorfa tienen una gran capacidad de sobrecarga. En el sistema de distribución a veces se producen picos de carga de corta duración. Los transformadores de tipo seco de aleación amorfa pueden soportar corrientes que exceden la carga nominal hasta cierto punto y no serán propensos a sobrecalentarse ni a fallas como los transformadores tradicionales, lo que garantiza la continuidad y estabilidad del suministro de energía, mejorando así la capacidad de todo el sistema de distribución para hacer frente a cambios repentinos de carga y mejorar la eficiencia operativa del sistema.